Ortiz
Peluqueros
Una barbería de pueblo que no quería disimular que lo es.
- Cliente
- Ortiz Peluqueros, Espartinas
- Año
- 2026
- Mi rol
- Identidad y dirección de arte
- Servicios
- Logotipo ilustrado · Sistema visual · Aplicaciones
- Modalidad
- Por mi cuenta
El encargo
Una barbería en Espartinas, un pueblo de Sevilla. Aquí el error habría sido el mismo que cometen casi todas: adoptar el código barber shop de importación —hipsterismo, inglés, minimalismo neoyorquino— y acabar pareciendo una franquicia en un local que vive de que el barrio lo conozca.
El encargo pedía lo contrario: una marca que se viera de oficio y de siempre, y que funcionara colgada de una fachada a diez metros de distancia. En un negocio local, el rótulo es el noventa por ciento de la inversión en marca.
El contraste con Sebastián Gutiérrez es deliberado: son dos peluquerías y las resolví en direcciones opuestas. Un salón que aspira a exclusividad pide monograma, arena y aire; una barbería de barrio pide ilustración, textura y el rojo y azul de toda la vida.
Qué hice
- Logotipo ilustrado con el poste de barbero y una silueta masculina: dos símbolos que se reconocen sin leer nada, que es como funciona un rótulo.
- Sistema tipográfico de contraste fuerte: Bebas Neue condensada para el nombre y Moonshine Script para «en Espartinas», que es lo que ancla el negocio a su sitio.
- Paleta con el rojo y el azul del poste como identidad heredada del oficio, sobre negro texturizado y con un marrón de cuero para lo artesano.
- Cuatro variantes, incluida una versión de sello y otra simplificada para tamaños pequeños, donde la ilustración completa no aguanta.
- Patrón de marca con iconografía de barbería y aplicaciones a delantal, capa, producto y el propio poste.